Las Islas Canarias (Figura 1) son una de las principales fuentes de biodiversidad de España y del continente europeo.
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Figura 1. Localización de las Islas Canarias.
Es conocido que las islas oceánicas, surgidas del fondo del mar por la acción de los volcanes, albergan flora y fauna singulares como consecuencia de la evolución en recintos reducidos y aislados del contacto directo con tierra firme (Machado, 2002). Este hecho provoca que gran parte de esta variedad provenga de los endemismos que dentro de este archipiélago (Tabla 1).
Tabla 1. Estimación de la biota silvestre de Canarias. Fuente: (Machado, 2002).
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* Endemismos en cursiva
De los 3.760 endemismos canarios destacan especialmente los del medio terrestre. La mayoría de estas especies se han visto amenazadas con la llegada del hombre europeo a partir del siglo XV. Esto provocó la desaparición de muchas de las formaciones vegetales por la roturación de los terrenos para usos agrícolas, con la correspondiente desaparición de hábitat para las especies animales. A estas transformaciones directas se sumaron otras no menos importantes derivadas de la introducción de animales y plantas foráneas, y que libres de competencia en el ambiente insular, se extendieron como invasoras causando a veces plagas, reemplazando la vegetación natural o relegando las especies nativas a pequeños y aislados refugios (Machado, 2002).
El Lagarto Gigante de El Hierro (Gallotia simonyi) es una de estas especies endémicas que han sufrido un fuerte descenso en sus poblaciones a causa de las acciones antrópicas.